Una odisea familiar para un nuevo comienzo
Avanzando El FuturoDe izquierda a derecha, Josefa González y Anais Mendoza. Madre e hija.
Anais Mendoza es una mujer de Baralt, Estado Zulia en Venezuela, madre de 5 hijos, quien, a causa de las circunstancias adversas de su país, se vió obligada a migrar en busca de nuevas oportunidades y mejores condiciones de vida para ella y su familia.
En su país, Anais trabajaba en almacenes y en una finca, de donde encontraba el sustento para su familia. Sin embargo, en el 2017, tuvo que abandonar su trabajo debido a una enfermedad que padecía su hija, quien, falleció en ese mismo año por falta de acceso a servicios de salud. La muerte de su hija, sumada a la situación económica, fueron los detonantes para migrar. “Ya la situación estaba muy dura, y ahí yo tomé la decisión de venirme” , relata Anais.
Fue así como, en 2018, junto a su esposo y dos conocidos, llegaron a Maicao (La Guajira), con la finalidad de viajar hasta el municipio de Chigorodó (Antioquia). En Maicao, tomaron la decisión de dividirse, por lo que su esposo partió primero para encontrar un trabajo. Ella por su parte, vivió junto a otras dos personas, diferentes situaciones que la afectaron emocionalmente: “no teníamos plata ni para comer ni para nada (...) Mi mamá me había dado una cadenita de plata y yo fui, la vendí y con eso comimos” , a pesar de las dificultades y el rechazo que sintió por parte de muchas personas, nunca se dio por vencida.
En su camino se cruzó con personas colombianas y venezolanas que la ayudaron a llegar a su destino. Le regalaron comida, le dieron la oportunidad de trabajar y uno de los conductores le ayudó pagando una habitación “el señor me pagó la habitación a mí y a una conocida, y nos brindó la cena, fue una bendición” . También las llevó sin ningún costo a Barranquilla, donde finalmente partió hacia Chigorodó.
Con su llegada a este municipio, se reencontró con su esposo y cuñada, y emprendieron juntos hacia Apartadó, un lugar en el que según le habían dicho, había mejores condiciones laborales y económicas. Un año después, llegó su mamá, Josefa y su prioridad era tener acceso a salud, fue en esa búsqueda como Anais encontró a Mercy Corps, por medio de una brigada de servicios.
Al llegar a Apartadó, Josefa se encontraba mal emocionalmente y empezó a recibir los servicios de salud mental brindados por Avanzando El Futuro, “me ha servido muchísimo (...) he tenido un crecimiento personal muy grande” , expresa la mamá de Anais.
Además, Anais y su familia han podido realizarse exámenes médicos, recibido medicamentos, accedido a citas de control y atención psicológica, desde antes de haber recibido su PPT (Permiso por Protección Temporal). “Yo he traído a mi mamá, a mis sobrinos, a mi tío, a un primo y ahora a mi hermano que acaba de llegar de Venezuela, a todos los he traído aquí”.
Para ellas es importante el trabajo que hace el programa, no solo porque de manera integral, les ha permitido dar un equilibrio a sus vidas, sanar su dolor y descargar todas aquellas emociones, sino también porque puede ayudar a otras personas venezolanas que “no cuentan con papeles ni con los recursos necesarios, pero necesitan atención médica”.
Actualmente, Anais sueña con la posibilidad de tener una panadería y trabaja cada día para lograrlo, “hago de todo un poquito, yo me pongo a ver un video y ahí yo aprendo todo, la idea es tener un plan de acción y tener un emprendimiento”. Así, construye el futuro que siempre anheló y poder aumentar las oportunidades para su familia.
Anais, Josefa y el resto de su familia, tienen la certeza que solo les queda mirar hacia adelante y avanzar con esperanza, trabajando por un futuro más próspero, seguro y digno; con la convicción de que un mundo mejor es posible.