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HISTORIAS DE VIDA

Un granizado con sabor a esperanza

Un granizado con sabor a esperanza

VenEsperanza
23/06/2026 ·  Cartagena, Bolívar

Jesús Castillo dedicó gran parte de su vida a la gastronomía, e incluso llegó a tener su propia pizzería en su natal Venezuela, sin embargo, en 2024, cuando migró a Colombia en busca de mejores oportunidades para él y su familia, su mayor reto fue emplearse formalmente pues no había regularizado su estancia en Cartagena ni contaba con el permiso de trabajo. Adicionalmente, sentía que, a sus 61 años, las probabilidades laborales eran escasas.

Pese a este panorama, Jesús nunca desistió. Sus primeros ingresos fueron un par de monedas a cambio de cargar bultos en el mercado. “No fue f ácil, pero seguí adelante y aquí estoy”,menciona al recordar como trabajaba al día para el sustento de su familia. 

Fue en ese mismo mercado donde conoció a una señora con un negocio de granizados que le tendió la mano y le dio la oportunidad de trabajar juntos. Con el tiempo, Jesús fue potenciando esa idea y decidió apostar por un emprendimiento propio: GraniFresh. Desde su casa, Jesús y su esposa comenzaron a producir granizados naturales, ampliando su red de clientes en las salidas de los colegios y locales comerciales del sector.

Con su negocio en marcha, Jesús se vinculó al programa VenEsperanza de Mercy Corps, donde encontró herramientas que reforzaron lo que estaba construyendo empíricamente. Aprendió a llevar la contabilidad, crear estrategias de mercadeo, diseñar la imagen gráfica de su negocio, e incluso poner un valor más competitivo a sus productos. "Con ese conocimiento ya iba analizando más las cosas, ya iba más organizado. El dinero me rinde un poco más y puedo invertir en otras cosas",cuenta orgulloso.

Además, el apoyo recibido a través de este programa, le permitió mudarse más cerca de sus puntos de venta y comprar herramientas como un congelador, licuadora y cavas, que le permiten refrigerar y optimizar su producción. Hoy produce y surte dos carritos de granizados que operan en distintos puntos de la Cartagena, y con emoción cuenta que vende entre 25 y 30 kilos de granizado por semana, e incluso tiene tres personas vendiendo su producto bajo un esquema propio: "Yo te pongo el carro y el producto. Tú vendes, ganas tú y gano yo”, menciona con satisfacción.

Hoy Jesús se siente tranquilo y motivado en la capital de Bolívar. Vive con su esposa, su hija y su nieta, y siente que la ciudad que llegó a ser un destino incierto se convirtió en su hogar. El negocio sigue creciendo y los sueños también: el siguiente paso es una selladora industrial que le abra las puertas de colegios e instituciones, y más adelante, una barra rodante donde además de granizados pueda preparar licores artesanales, un oficio que también trae consigo de Venezuela.

Para el quedarse es Colombia en está en duda, es una decisión.  "Ya tengo aquí mi emprendimiento. Quiero seguir adelante, más adelante”. A quien quiera emprender, pero tenga miedo, le dice sin dudar:  "No den marcha atrás. Sean positivos. A todos les va a salir bien, cómo a mí me sucedió”.

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