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HISTORIAS DE VIDA

Los Rodríguez le apuestan a tener una finca sin coca para cosechar paz en el Catatumbo

Los Rodríguez le apuestan a tener una finca sin coca para cosechar paz en el Catatumbo

ProTierra Catatumbo
08/09/2026 ·  Norte de Santander

“Nuestro sueño es tener la finca modelo, que la gente vea que no la pudimos arreglar cuando teníamos coca, que ahora sin coca la tenemos mejor”,expresa con firmeza Ernesto Rodríguez, 39 años, mientras recorre los potreros de su finca en zona rural de Sardinata (Norte de Santander).

Ernesto y su esposa Amelia, decidieron apostarle a las economías lícitas para brindarle un mejor futuro a su familia y rescatar la vocación agrícola que heredaron de sus padres, y que con orgullo hoy en día es su sustento diario y les permite llevar un plato de comida fresca y saludable a su mesa.

En su finca cultivan yuca, caña, cachamas, pollos de engorde para el autoconsumo y su sustento principal proviene de la ganadería, la línea productiva que fortalecieron mediante el programa ProTierra Catatumbo de Mercy Corps, y que hoy les hace soñar con una ‘finca modelo’ en la región.

“Siempre veía pasar motorizados con la camisa roja carretera arriba y carretera abajo y me preguntaba ¿quién será esa gente y qué hacen por acá?”,confiesa entre risas el catatumbero, al referirse a los extensionistas del programa que visitan finca a finca a cada uno de los participantes de ProTierra Catatumbo, para levantar el plan de inversión o brindar asistencia técnica.

Un día cualquiera, se dejó llevar por la curiosidad y le preguntó a uno de ‘los motorizados’ ¿quienes eran y que hacían por esta zona?

Cuando el equipo técnico le socializó el programa ProTierra Catatumbo, asegurando que su fin era brindar una economía campesina sostenible, fortaleciendo con insumos, maquinaria, y hasta asistencia técnica en finca, a los productores agropecuarios de Tibú, Sardinata y El Tarra, Ernesto comprendió el porqué de ‘ese desfile de camisas rojas en moto’ que veía cada mañana desde su finca.

Sin embargo, inicialmente pensó que ProTierra Catatumbo era una iniciativa más “ de esas que vienen y van y no dan resultados, y que hacen que el campesinado pierda la confianza en soluciones reales y que perduren en el tiempo”.

“Acá han venido tantos programas, pero uno termina rechazándolos porque ya está desmoralizado con los incumplimientos que se han presentado. Por eso es difícil que la gente crea en estos proyectos”,detalla.

En un acto de fe, motivado por transformar su economía, Ernesto y su esposa Amelia, decidieron inscribirse al programa, y hacen parte de los 3.635 productores agropecuarios activos en el programa en su tercer año de implementación.

“Yo anhelaba de corazón acabar con esos cultivos ilícitos que no estaban sirviendo para nada. Yo le pedía a Dios que pudiera arrancar esa mata, pero que tuviera otro ingreso para no salir perjudicados, pues nosotros dependíamos de eso, y estábamos aferrados a pensar en que no había otro medio de sostenimiento”,explica Amelia.

La decisión de participar en el programa la tomaron en familia, incluso dos de sus hijos que viven en predios vecinos también se animaron a participar del programa con la ilusión de mejorar sus economías.

“ Hasta el momento hemos tenido buenos resultados. Recibimos 1.500 alevines, 80 aves y sus respectivos concentrados. Nos dieron guadañadora, cerca eléctrica, hojas de zinc, materiales de construcción para adecuar el establo y la vaquera, y junto a mis hijos recibimos 11 cabezas de ganado para ceba”,detalla emocionado Ernesto.

 

“Mercy Corps nos cumplió”

Ernesto, Amelia y sus dos hijos recibieron 11 cabezas de ganado para fortalecer sus unidades productivas.

 

“ Nos sentimos conformes con lo que hemos recibido. Mercy Corps ha sido transparente en todo lo que nos ha dicho y hasta el momento nos ha cumplido”, agrega Amelia, señalando los 11 ejemplares de raza braham que pastorean en sus predios.

A la par de los insumos y animales recibidos, los Rodríguez destacan la importancia de la asistencia técnica en finca para mejorar sus prácticas productivas, especialmente en la línea de ganadería, donde reciben asistencia técnica al igual que las 1.053 familias de Tibú, Sardinata y El Tarra que a corte de junio de 2026 estaban inscritas en esta línea productiva del programa.

“ Los técnicos lo capacitan a uno en el manejo del animal. Nos enseñan a aplicarles vitaminas, purgas, a controlar el pastoreo, en cada visita uno aprende algo nuevo”,relata Ernesto.

“ Yo he aprendido sobre la nutrición del ganado, sobre la importancia del estado de los pastos. Gracias a la asistencia técnica he aprendido mucho pues yo no tenía conocimiento de ganadería. Para mí todo esto es nuevo porque yo me dedica a las labores de la casa”,agrega Amelia.

La familia Rodríguez se autoproclama embajadora de ProTierra Catatumbo, por eso cuando sus vecinos le preguntan sobre el programa, ellos no dudan en recomendarlo.

“Cuando empezamos a recibir los insumos y los animales los vecinos nos decían que ahora si creían que el programa era cierto, y en las jornadas de entregas veíamos a todos muy contentos porque era la primera vez que recibían este tipo de ayudas”,explica Amelia.

Al mirar en retrospectiva, los Rodríguez aseguran que dejar las economías ilícitas fue la mejor decisión que pudieron tomar, pues dejaron la zozobra a un lado y viven más tranquilos desde la legalidad.

“ La ganadería es ganancia. Es algo que tiene mucho consumo acá en la región y nosotros vendemos todo acá en la misma vereda, le estamos suministrando alimento a nuestros vecinos, y ahora tenemos otro estilo de vida”,indica Ernesto.

Por su parte, Amelia destaca que la voluntad y el empeño en hacer las cosas bien es la clave para brindarles mejores oportunidades a su familia, pues a su parecer, “ de nada sirve que las organizaciones no gubernamentales o estatales lleguen con ayudas si las familias campesinas no ponen de su parte para transformar sus economías”.

“ Nuestro propósito es tener la ‘finca modelo’, una finca ejemplar que sea ejemplo de que con voluntad todo es posible. Acá tenemos unas buenas tierras y las estamos aprovechando, produciendo alimentos para las familias y nos sentimos tranquilos trabajando con lo legal, porque hay esperanza, hay futuro si le ponemos empeño de corazón”, finalizan los Rodríguez retomando sus labores agrícolas.

La familia Rodríguez recibe asistencia técnica en su finca. Periódicamente técnicos extensionistas de Mercy Corps llegan hasta sus fincas para enseñarles sobre buenas prácticas productivas.

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