Libardo: pasión y vocación por la piscicultura
ProTierra CatatumboPara Libardo López no hay mejor forma de iniciar el día que salir en su motocicleta con un par de bultos de concentrado amarrados en la parrilla para alimentar a las casi 25 mil cachamas que cultiva en sus 8 pozos, en zona rural del municipio de El Tarra (Norte de Santander).
En medio del verdor de las montañas, el aire fresco, y el sonido del agua cayendo a los estanques, disfruta cada segundo su conexión con la naturaleza, mientras recuerda cómo inició con su pasión piscícola dos décadas atrás, cuando con más ganas que conocimientos, construyó su primer estanque y sembró sus primeros alevines.
Por azares del destino y a raíz del conflicto armado, en 2003 perdió el ganado de su finca, su única fuente de ingreso y le tocó iniciar de cero, tocando las puertas de entidades bancarias en busca de créditos para recuperarse. Un torete, unas vacas y 50 alevines de cachama fueron su tiquete a un nuevo comienzo.
“ Como en mi finca había mucha agua, se me dio por sembrar cachamas. Vi que era rentable y me empezó a llamar la atención la piscicultura. Empecé con 50, luego hice más estanques y sembré 3.500 y hoy ya tengo casi 25.000”, explica orgulloso.
Cuando conoció el mundo piscícola ya no hubo marcha atrás. Empezó a reunirse con vecinos que compartían esta vocación, escuchó sus experiencias, se capacitó y se volvió miembro activo de la Asociación de Piscicultores de El Tarra (Asopistar) que reúne a 100 productores de cachama en este municipio ubicado en el corazón del Catatumbo.
“ En el tiempo de cosecha, reunimos a los muchachos, bajamos el nivel del agua hasta cierto punto, pescamos, recogemos el pescado en timbos de pasta y los llevamos a la planta de desvicerado de Asopistar para arreglarlos y venderlos. Asopistar lo distribuye en El Tarra, Ocaña, Tibú, Cúcuta y los municipios aledaños”, detalla Libardo.
Libardo no titubea al reconocer que durante 10 años sus ingresos se derivaron del cultivo de coca y la piscicultura, sin embargo, desde hace un poco más de un año, erradicó voluntariamente hasta la última mata, convencido de que la transición a las economías lícitas era su mejor opción de vida.
“ Uno piensa que el único medio para sobrevivir es la mata, pero no se pone a pensar en todo el daño que puede llegar a causar por cultivarla. Cuando tomé la decisión de acabar esos cultivos me sentó aliviado, y más tranquilo porque sé que no estoy produciendo nada malo, por el contrario, estoy produciendo alimentos para las familias”,asegura emocionado.
En las hectáreas de tierra que sustituyó, sembró maíz, yuca, cítricos y aguacate, y compró semillas de cacao para iniciar con este cultivo, dándole un nuevo aire a su finca, y dejándole un mensaje claro a su familia: las economías lícitas siempre serán la mejor opción.
“Cuando arranqué las matas muchos me tildaron de loco, pero eso me dio tranquilidad y me permitió enfocarme por completo en la piscicultura, y eso no tiene precio”,asegura mientras camina alrededor de sus estanques.
Por eso, cuando Libardo escuchó sobre el programa ProTierra Catatumbo de Mercy Corps, que llegaba a El Tarra para fortalecer la economía campesina no dudó en inscribirse.
“ProTierra es un proyecto muy bueno, porque es que en la zona donde estamos en El Tarra siempre se habla de conflictos y guerras, pero todo no es violencia, hay cosas buenas. Con este proyecto por fin voy a lograr fortalecer mi cultivo de cachama, porque no solo me dan insumos como el concentrado para criar las cachamas, sino que también nos brindan asistencia técnica y eso es buenísimo porque así uno lleve 20 años en esto, uno no se las sabe todas”,explica Libardo.
El productor catatumbero está convencido de que con el apoyo de Mercy Corps su parcela va a ser más productiva y sueña con diversificar sus cultivos, apuntándole a la siembra de mojarra, bocachico y bagre.
“Proyectos como este realmente valen la pena, pues no solamente apoyan al productor sino también a la asociación y eso no se había visto antes por aquí”, resalta emocionado Libardo, mientras termina su recorrido.