A los 10 años de su llegada a Balboa, David Noguera Martínez, un nariñense dedicado al trabajo en el campo para sostener a su mamá, recibió un disparo en su pierna, por parte de un miembro de un grupo armado ilegal por negarse a irse con ellos. Aunque su vida no volvió a ser la misma, fue una oportunidad para sacar lo mejor de sí mismo y darse cuenta de todo lo que es capaz. Con la ayuda de su familia y sus amigos vivió toda la terapia, lo que le permitió pasar de una silla de ruedas a un bastón, el cual ahora lo acompaña a seguir caminando y luchando por sus sueños
“Mi sueño es seguir trabajando por mi comunidad, seguir adelante con el proyecto que tenemos de panadería, extendernos a otras partes, corregimientos y cabecera municipal, y avanzar con mi comunidad que es lo que más me encanta hacer. ”
Durante mucho tiempo estuvo buscando cursos del SENA en Popayán, hasta cuando se le presentó la oportunidad de vincularse a un proyecto: “nos informaron de un programa que había por parte del SENA y Mercy Corps para que uno hiciera algún curso, nos mostraron unas planillas y nosotros nos inclinamos por el proyecto de panadería.” Fue así, como después de una primera fase que contó con 32 personas, las 11 que llegaron a la segunda fase empezaron su negocio de panadería llamado “Gustapan”.
El equipo de Gustapan está compuesto por un líder, que es él, un tesorero, una secretaria y una persona encargada de la comercialización, además de los panaderos, en los cuales él también está incluido. Un equipo que a pesar de la pandemia, continuó con responsabilidad su producción, porque David sabe que tanto él como sus compañeras y compañeros lo necesitan y esperan que si continúan trabajando de esta manera, en 2 o 3 años podrán ampliar las instalaciones de su negocio por unas más adecuadas.
A pesar de todo lo que ha tenido que enfrentar sus ganas de soñar no desaparecen.