Icono menú

BLOG

Brandon Arboleda - Oficial de MEL

Al revisar la última actualización del Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM), una plataforma que consultamos  a menudo para conocer cifras o datos generales de la migración en Colombia, antes de escribir estas líneas, me impactó descubrir que aproximadamente 7,7 millones de hermanxs venezolanxs han abandonado su país en busca de un futuro mejor. Esta cifra es comparable a la población total del departamento de Antioquia, y muchos de estxs migrantes han encontrado refugio en Medellín, donde la vida, a menudo injusta e inexplicable, lxs ha expuesto a un contexto desfavorable.

Agradezco cada día mi viaje en Mercy Corps. Ha sido más que una experiencia laboral; ha significado un compromiso, un propósito. La esencia de nuestro lema, 'Impulsados a creer que un mundo mejor es posible', resuena en mí cada día. Aunque cambiar el mundo puede parecer una tarea monumental, me he dado cuenta de que el propósito diario de servir a los demás es el catalizador para ese cambio.

Como miembro del equipo MEL: Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje en Mercy Corps, he pasado días que podrían parecer rutinarios. Sin embargo, estas jornadas han sido fundamentales para acercarme a la realidad de aquellos que viven bajo la línea de la pobreza. Mi intención más grande es que no existiera esa línea, pero me ha permitido apreciar la naturaleza de lo esencial, lo importante, y la poca importancia de los lujos.

Mi posición en Mercy Corps va más allá de las métricas mensuales y las tareas diarias. La esencia de mi trabajo reside en el bienestar que podemos generar a través de nuestras acciones. Más allá de las cifras, el valor fundamental de lo que hacemos se encuentra en el impacto positivo que generamos en lxs participantes y en cualquier persona que se acerque a nosotrxs.

Mercy Corps es más que una organización; es un órgano colegiado donde cada persona es reconocida como un igual, independientemente de su función. La atención centrada en las personas es nuestra prioridad, y la ética guía nuestras acciones diarias. La dedicación del personal, especialmente de los equipos en terreno, es admirable. Aunque no existe una metodología específica para abordar el sufrimiento, la pobreza y la opresión, el personal de Mercy Corps ha trabajado incansablemente para aliviar estos desafíos con intuición y con un servicio impecable.

Después de un año en Mercy Corps, solo puedo expresar mi gratitud y el compromiso de seguir trabajando por nuestro bienestar y el de nuestrxs participantes. Estoy agradecido por la oportunidad de formar parte de una organización que no solo aspira a un mundo mejor, sino que trabaja incansablemente para hacerlo realidad.

Regresar