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Javier Lizarazo - Especialista de Seguridad Alimentaria

Llegué en 1999 al municipio de Tibú, en la región del Catatumbo (Norte de Santander). Fue allí donde crecí, me formé y comencé mis estudios. También fue el escenario de muchas experiencias marcadas por el conflicto armado que durante años ha golpeado esta región del país.

Sin embargo, el Catatumbo no solo me enseñó sobre las dificultades. También me mostró el valor de la resiliencia, del trabajo campesino y de la esperanza. Desde muy joven inicié mis estudios pecuarios y empecé a construir mi experiencia laboral en el sector rural, recorriendo caminos, aprendiendo del campo y entendiendo la importancia de la tierra para las familias campesinas.

Con el tiempo conocí a Mercy Corps, y me llamó profundamente la atención su forma de trabajar con las comunidades rurales. Su compromiso con las personas y con el desarrollo del territorio, lo que despertó en mí el deseo de hacer parte de ese propósito.

Inicié mi labor como consultor de seguridad alimentaria, visitando hogares y acompañando a las familias en la producción de alimentos desde sus propias tierras. Esa experiencia me permitió conocer profundamente el Catatumbo, sus ríos, quebradas, montañas, cultivos y sobre todo, su gente.

He tenido la oportunidad de conocer personas con una enorme vocación de servicio, líderes y lideresas comunitarias constructoras de paz, hombres y mujeres que creen firmemente en el desarrollo económico y rural como camino para transformar el territorio. Gracias a ellos entendí que sí es posible construir oportunidades desde las comunidades.

Con el paso en tiempo, crecí profesionalmente dentro de Mercy Corps, y hoy me desempeño como Especialista en Seguridad Alimentaria, liderando un equipo de consultores comprometidos con el bienestar de las comunidades rurales.

Esa experiencia me ha permitido comprender que el Catatumbo se transforma desde los hogares, desde el liderazgo comunitario y desde la capacidad de afrontar los desafíos con esperanza y trabajo colectivo. Cada día estoy más convencido de que esta región le muestra día a día al país una cara diferente: la de hombres y mujeres trabajadoras, berracas, comprometidas con su tierra, que luchan diariamente por transformar el territorio y construir un mejor futuro para las nuevas generaciones.

Porque el Catatumbo no solo es sinónimo de conflicto, también es ejemplo de dignidad, trabajo y construcción de paz.

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