Hay personas que llegan a un trabajo solamente a cumplir una función, y hay otras que llegan con el corazón dispuesto a servir, aprender y dejar huella. Hago parte de ese segundo grupo.
Soy una persona calmada, respetuosa y comprometida con cada responsabilidad que asumo. Durante años he construido mi camino entendiendo que salir adelante no depende solamente de las oportunidades, sino también del esfuerzo, la dedicación y la manera en la que decidimos enfrentar cada desafío.
Mi historia en Mercy Corps inició hace un par de años como asistente en salud, donde tuve la oportunidad de servir a muchas personas y aprender de cada experiencia dentro del programa Avanzando el Futuro, luego me desempeñé como asistente de salud y gestión de casos, entregando siempre lo mejor de mí en cada componente que pude apoyar, directa o indirectamente. Más que un cargo, fue una experiencia que fortaleció mi vocación de servicio y mi deseo de aportar positivamente a las comunidades.
Aunque muchas veces el futuro me desvela y pienso constantemente en cómo brindar una mejor estabilidad a mi familia, especialmente a mis hijas, nunca he permitido que el miedo me detenga. Al contrario, cada dificultad se ha convertido en una razón más para seguir creciendo, preparándome y luchando por mis sueños.
Hoy regreso nuevamente a Mercy Corps para el programa ConEsperanza, con las mismas ganas de trabajar, aprender y servir a los demás. Regreso con más experiencia, más madurez y con el mismo corazón humilde que siempre me ha caracterizado.
Todo lo que soy y todo lo que quiero llegar a ser está basado en tres principios que me dejó mi padre y que llevo conmigo todos los días de mi vida: humildad para nunca olvidar de dónde vengo, disciplina para hacer las cosas bien incluso cuando nadie me está viendo, y perseverancia para seguir adelante aun cuando el camino se pone difícil.
Mi historia no está hecha de perfección, está hecha de esfuerzo, de sacrificios, de aprendizaje y de sueños que todavía sigo construyendo. Y mientras tenga fuerzas, seguiré trabajando con la misma convicción: salir adelante, crecer profesionalmente y convertirme en el orgullo y ejemplo de mis hijas.