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El poder de la resiliencia

20/12/2018
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Asistencia Humanitaria Integral - BPRM XII


El desplazamiento es una situación difícil. Tener que dejar los bienes materiales, la estabilidad laboral, familiares y amigos para llegar a un sitio nuevo y desconocido, es una realidad que enfrentan muchos colombianos día a día. El mayor reto es encontrar una nueva oportunidad laboral para tener así un sustento económico.

María Camila vivía en el corregimiento de La Italia en de San José del Palmar, Chocó. Allí trabajaba con su abuela en un puesto de comida propio. Llevaban una vida muy tranquila, con comodidades, sus tres hijos estudiaban y ella se dedicaba al negocio. Nunca le faltó la ropa, ni la comida, y debido a ello no vio la necesidad de seguir estudiando.

Después de verse forzada a desplazarse, llegó al municipio de Turbo. Lugar en el que no conocía a nadie que le pudiera brindar una ayuda. Ella no sabía cómo continuar con el oficio que tenía en La Italia y mucho menos cómo comenzar un nuevo proyecto. Se acomodó como pudo en una casa pequeña con sus tres hijos.

Mercy Corps supo de su caso mediante el punto de atención a víctimas, quienes reportaron la difícil situación en la que esta familia estaba viviendo. María Camila a sus 21 años se vinculó al proyecto de Asistencia Humanitaria Integral BPRM12. Desde el principio en la jornada de orientación financiera, ella mostró su interés por tener un negocio similar al que tenía anteriormente. Quería vender postres.

María Camila dice que desde que se vinculó al proyecto lo que más agradece es el conocimiento que le han impartido y la inyección de motivación que ha recibido, porque argumenta que cuando hay un respaldo, es más fácil salir adelante.

Desde que le enseñaron a llevar sus cuentas, su vida cambió. Porque ella no sabía qué era ahorrar, y nunca supo mantener un equilibrio financiero hasta que se lo enseñaron en la primera jornada de orientación del proyecto. Y ahora se lo enseña a sus hijos.

Actualmente se dedica a la elaboración y venta de postres, cría a sus tres hijos y estudia en el SENA un martes cada 8 días. Está motivada porque se dio cuenta de que sí es posible salir adelante y trabajar por un mejor futuro.