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“Ganamos un premio pero también una responsabilidad mayor”

Articles and Opinion 02/07/2019
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Nelson Mandela solía decir que la educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo. Y si la educación es el arma, los docentes pueden que sean la mejor bala porque llegan donde nadie más para lograr cambiar la forma de ver el mundo de la juventud del país. Uno de ellos es rector Orlando Ariza Vesga que hace unos días recibió el premio Compartir, por su labor como responsable de la Institución educativa nuestra señora del pilar en Villagarzón en Putumayo. Ariza confiesa que dedica su vida por completo a la educación, y relata con agrado que en sus tiempos libres cuando no lee, está charlando sobre educación. Aunque tiene raíces santandereanas, afirma haber encontrado su vocación en Villagarzón, donde llegó accidentalmente como catequista después de haber estudiado en un colegio de padres redentoristas en Bogotá.

Ariza hablar sobre qué lo motivó a dedicarse a la enseñanza, y cuál es el papel del docente en la construcción del país..

P. ¿De dónde le viene la pasión por la educación?

R. No sabría decir exactamente dónde nació esa pasión por la educación, porque como dicen en algunos momentos, yo llegue al magisterio por accidente, nunca pensé que iba a ser maestro y poco a poco fui madurando hasta el punto de que hoy es lo que más me apasiona.

Si yo me pongo a ver hacia atrás, primero fue el hecho de que mi mamá me haya enseñado a leer y escribir antes de haber entrado a la escuela. Un poco más adelante, fue decisiva la posibilidad de decir lo que yo pensaba en el colegio aunque a veces sacaba notas que me daban mala interrelación con los maestro. Y finalmente, fue estar en un departamento como el Putumayo, en el que llevo más de 24 años viviendo, y donde me encontré con una población que está necesitando mucha ayuda y sobre todo que a partir de la educación se generen espacios de transformación.

P. ¿Cuáles cree que son los mayores problemas que enfrenta la educación rural en Colombia?

R. Enfrenta varios problemas, el primero que no hay una política educativa rural, aunque hay buenos programas del Ministerio de Educación, hay mucha participación de organizaciones como Mercycorps, que a través de los diferentes programas trabajan, aún con dificultad. Es decir, hay muchas acciones individuales muy importantes, pero no hay una política.Segundo, es necesario que se determine cuál es el tipo de educación que se debe dar en el campo y por lo tanto se facilite a través de proyectos educativos y de un plan de mejoramiento institucional.

Y tercero, se debe aclarar qué es lo que se va a hacer con los internados, para que esto no se convierta hoy simplemente en un sitio donde mandamos a los niños para que puedan asistir a la escuela sino que lleguen a un sitio de desarrollo integral donde se les pueda ofrecer verdaderas soluciones a sus dificultades y ayudarles a construir verdaderos proyectos de vida. Y también es preciso que a los maestros se les fortalezca y se les empodere, porque no se reconoce el trabajo que hacen en el sector rural.

P. ¿Cómo cree que se valora la figura del docente en el país?

R. La figura del profesor en el país es poco valorada, debería haber muchos más reconocimientos a profesores en el país. El papel del maestro en Colombia está muy infravalorado aunque tiene que orientar muchos procesos, pero se ha descuidado el hecho de entenderle.

P. ¿Qué papel cree usted que tienen las escuelas y las instituciones educativas en los territorios rurales?

R. La escuela no como un espacio físico sino como el escenario de desarrollo del proceso de formación, debería tener todo el protagonismo del desarrollo pero no ocurre. Si nosotros no definimos el tipo de ciudadano que queremos formar, no sabemos para dónde vamos.

P. ¿En qué propuestas pedagógicas fundamenta su gestión como rector?

R. Nosotros desde la asociación de rectores del territorio de Putumayo venimos haciendo una propuesta de la construcción de un currículo que involucre a todo el departamento de tal manera que podamos ofrecer a los niños condiciones similares de aprendizaje, sin importar de qué población procedan.

P. ¿Cuál es su mayor satisfacción de ser maestro?

R. Cuando uno llega al colegio y un niño corre y lo abraza diciendo: ¡Mi rector!, ¡Mi profesor!”. Estos días estaba parado en la puerta del colegio cuando un niño muy pequeño que casi no podía hablar se acerca y me dice: “A usted ya toca decirle 'el gran rector', en mención al premio que hemos recibido”. eso, la satisfacción de saber que uno ha podido ayudar a transformar esas vidas que de alguna manera, es ver como hoy hay proyectos de vida. Me encontraba estos días a niñas que hace mucho tiempo estuvieron en las aulas donde era maestro, y hoy son las secretarias de despacho de las alcaldías, funcionarias de alto nivel, e inclusive llegan a un rango mucho más alto de poder y de decisión, esa es la satisfacción. Saber que les estás ayudando a transformar sus vidas. Sin embargo, ser reconocido con el premio Compartir como el mejor rector de Colombia, sé que en este país hay rectores haciendo trabajos muy importantes y que seguramente son mejores que yo.

P. ¿Qué fue lo primero en lo que pensó cuando se supo que se había ganado este premio?

R. ¡Me lo gané! la verdad no estaba tan preparado porque las otras propuestas eran muy buenas. Pensé en mis profesores, que son los que finalmente cargan con toda la responsabilidad frente a los niños y desarrollarlo y saben llegarles a ellos. También en mi mamá y mi papá, y en mi familia que ha estado soportando tantas cosas y estuvo allí siempre pendiente. Nos ganamos un premio pero también una responsabilidad mayor, seguir aportando a la educación del departamento.

P. ¿De qué manera le apoyó el programa que desarrolló Mercy Corps en Putumayo?

R. En diferentes reuniones que he tenido donde he estado compartiendo con rectores y directores la gente vive muy agradecida con el apoyo que ha hecho Mercycorps en las instituciones educativas en temas como la construcción del plan de gestión del riesgo, los manuales de convivencia, los planes de estudio. Quisiera recalcar que la gente pide a gritos que regresen, que fueron muy importantes por el apoyo a los internados escolares con garantías para que estos niños no estuvieran solos allí. Mercy Corps ha sido muy importante en su gestión para que las instituciones puedan prestar un servicio educativo eficiente y de calidad.

P. ¿Qué consejo le daría usted a los jóvenes para que cada vez sean más los que se decidan a ser docentes en un futuro?

R. Uno que es maestro, a veces no quisiera que los hijos fueran maestros porque es una profesión muy complicada, su labor es muy poco reconocida pero sí es muy juzgada. Hay mucho señalamiento de la sociedad que responsabiliza al maestro de todo lo que está pasando, olvidamos que los primeros maestros son los padres de familia.

A los jóvenes decirles en el magisterio encuentran varias cosas. Primero, es la satisfacción de apoyar y construir proyectos de vida. Segundo, es una carrera que tiene una estabilidad laboral, mucho mejor que otras carreras. Y tercero, invitarlos a que a través del magisterio sean líderes de transformación de sus comunidades.