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La campesina gerente de una multinacional de café

15/07/2019
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Rural women of Cauca


En la sala de tostadoras de café, Yessenia se siente como en casa. Luce ojos pequeños, mejillas redondeados y hombros estrechos. Confiesa que, a diferencia de otros casos, su amor por la tierra no fue heredado sino que le nació de dentro. Y ese misma pasión es la que cultiva cada día, desde que cambió la ciudad de Popayán por la finca. Al principio, empezó sembrando plátano pero ella lo que realmente quería era cultivar café. Apenas un año después, tiene 200 árboles, produce 40 arrobas al mes, y es Gerente de Operaciones en Colombia de una multinacional estadounidense.

¿Cómo te sientes siendo Gerente de una multinacional?. - le pregunta un amigo.

Me da un poco de pena, tener la firma en el correo y enviar un email o tener que presentarme. Aún no me acostumbro. - dice sonrojándose.

“Mis funciones son dirigir las operaciones en Colombia, las exportaciones, el inventario, el pago a las mujeres”, explica aún sin querer levantar mucho la mirada del suelo mientras lo dice. Aún se está adaptando a este nuevo reto, pero está feliz por la confianza que recibió.

La unidad de tostado de la Cooperativa de Café del Cauca es la segunda casa de Yessnia desde donde junto con sus dos compañeras, exporta más de 550 libras al mes a Vega Coffe, una multinacional de Estados Unidos. Sus clientes son universidades, y particulares. Todo se hace acá. La siembra, el tostado y el empacado. Por eso, todo el dinero va para las mujeres caficultoras. Cuando habla del café es como si le dedicara una carta de amor a su amor platónico. “Lo que más me gusta es tostar el café y catarlo porque ahora ya sé si es dulce, tiene notas”, habla degustando cada palabra como si tomara un sorbo de tinto.

El camino hasta acá no fue fácil. Ser mujer no facilita las cosas tampoco. Yessenia vive en el municipio de Rosas, en el sur del Cauca. En esta zona, como en muchas otras, el papel de las mujeres está destinado a las tareas de la casa. Ella es madre de dos niños, una de 10 y otro de 17 y sabe lo que es vivir en esa situación. “Hace ocho años que solo me dedicaba a la casa y ahora tengo reuniones, y voy un lado para otro pero mis hijas están muy contentas porque les gusta verme activa”, explica. Esto también aplica para su esposo, aunque ahora a él le toca cocinar y estar más pendientes de las niñas. Pero la ecuación es sencilla para Yessenia: “Si me quedo en casa; no tengo ingresos. Esto es un beneficio para todos, él ya se está acostumbrando, le cuesta un poco todavía pero ahí vamos”.

Por eso, ella sabe que hay más mundo más allá de las cuatro paredes de casa. Hace varios años, se fue con su mamá a España, y pronto aprendió a cultivar también la independencia que ahora tantos frutos le está dando. Es por eso que no duda en animar a las mujeres que tengan miedo a hacer otras cosas. “Que se capaciten, que siempre hay salidas, que dejen el miedo, que no pasa nada si se van una semana de casa”, dice y termina: “Uno siempre tiene que esforzarse en lo que le gusta a uno”.

El secreto del buen café (y de todo lo demás) es el…

Esta región del sur del Cauca se extiende en parte por el macizo que es una zona volcánica y los suelos son muy ricos, lo que le da una característica especial al café, que no tienen otros de Colombia. Además, es muy rico en agua pues en este territorio confluyen el agua de dos de los ríos más importantes del país: el Magdalena y el Cauca. Pero por encima de todo eso, Yessenia tiene claro que el secreto es el amo. “Hay que hacer esto con amor porque a las patadas nada sale bien, yo he incentivado a más mujeres a hacerlo así y siempre les estoy apoyando”, afirma.

Y este amor también piensa que es el que llevará su café a conquistar los paladares de otros países. “Esto tiene que crecer, tenemos que vender las 10.000 libras que vende Nicaragua y más”, cuenta que les dice a sus compañeras. Y añade: ”Tenemos que ponerle amor a la planta porque es algo que se está haciendo con mucho esfuerzo y yo creo que todos estamos trabajando de la mano para que estas cosas salgan”.

En el plano personal, también tiene grandes planes para su propia finca y piensa convertirla en un lugar donde pueda ir la gente de la ciudad a probar su café, ver los terneros, pasar el día en la huerta. Personas de la capital como ella era hace solo unos años. “Mi sueño es convertirla en una finca ecoturistica, sembrar árboles frutales, hacer almuerzo tradicional de la zona, e incluso poner unos lagos con peces”, cuenta ilusionada.

La capacitación como camino para el desarrollo rural

El inicio de esta historia nace casi hace un año cuando Yessenia, empezó su participación en el programa “Mujeres Rurales del Sur del Cauca”, con la que apoyamos la autonomía y el empoderamiento económico de 1.800 mujeres. Una iniciativa financiada por la Unión Europea. Al principio ella dudó. No sabía si le iba a gusta catar el café pero su esposo la animó a ir y ella dio el primer paso y junto con otras 26 mujeres, empezó este proceso de capacitación con el SENA y Vega Coffee. “Fui, y me arriesgué y empecé con humildad, buen ánimo y salí seleccionada”, comenta. Ahora, reconoce que hay ofertas más amplias para la comercialización y que gracias a las capacitaciones pudieron generar un valor agregado para vender un producto de mayor calidad.

“Me siento muy feliz porque trabajo con las mujeres y siento que ellas también son unas apasionadas por el café”, termina.